Echar la suerte

“La suerte está echada”, dijo el personaje de Shakespeare Julio César al tiempo que cruzaba el Rubicón en la gran apuesta de su carrera. Era una expresión nueva, pero el vínculo entre dados y destino era una idea muy antigua.

Los primeros dados, hechos de hueso, probablemente existían desde decenas de cientos de años atrás. Es casi seguro que se utilizaron como juego y para adivinar el futuro. Al parecer, el hombre primitivo confeccionó juegos adivinatorios como avenidas a través de las cuales los dioses podían mandar presagios del futuro.

Por su constitución y forma de seis caras, en la antigüedad se usaba el astrágalo como dadoEntre los dados precursores, que tanto utilizaron griegos y romanos mucho después, se citan aquellos grabados en los tarsos de cuatro lados de las ovejas, conocidos como astrágalos (uno de los huesos del tarso). La decoración de las caras, aunque no fueran necesariamente puntos, tenían designados valores utilizables en el juego y la predicción. Durante siglos, el astrágalo convivió con el dado cúbico que llevaba el modelo actual -los puntos de todas las caras sumaban siempre siete-, el cual apareció en escena alrededor del año 1400 a. C.

Otro tipo existió en Egipto, como mínimo, desde el 3500 a. C. El papel que desempeñaron en la predicción se ha perdido en la historia, pero se conocen a ciencia cierta algunos usos lúdicos. Excavaciones realizadas en tumbas egipcias han descubierto dados provistos de un peso, creados especialmente para hacer trampas.

Dados romanosA lo largo de los años se han desarrollado diversos métodos de adivinación del futuro a través de los dados. Al contrario que la numerología, el I Ching o el Tarot, su manipulación requiere escasa destreza y la facilidad del sistema permite probar en casa.

El método más sencillo es el que funciona a base de preguntas y respuestas. Se inquiere lo que se desea saber. Por ejemplo, se puede formular: “¿Me casaré pronto?”, o “¿seré rico?”, o bien: “¿cambiaré de empleo en estos momentos?”. Después se realiza una lista de respuestas numeradas del cuatro al veinticuatro. Algunas posibilidades podrían ser: “Sí, seguramente”; “sí, si trabajo con ahínco”; “no en esta ocasión”; o “solamente con perseverancia”. Con una pregunta concreta en mente, se echan dos dados y se suman los números. Se repite otra vez la operación y se añade el segundo total al primero. Con este resultado, debe consultarse la lista de preguntas y buscar la respuesta correspondiente.

Otros sistemas más formales requieren cierto ritual previo y, según la tradición, una atención a las circunstancias. Se dice que viernes y domingo son días desfavorables a la predicción. Un tiempo fresco se considera propicio para echar los dados, y es esencial un ambiente tranquilo. Mientras se efectúan las tiradas hay que observar un silencio absoluto.

Se traza un círculo de unos treinta centímetros de diámetro y se coloca sobre una mesa o cualquier otra superficie similar. Es importante que los lanzamientos se efectúen dentro de este perímetro. Si cayeran fuera de los límites o al suelo, significaría mala suerte. Se utilizan tres dados. Si los tres cayeran fuera del círculo en la primera tirada, se vuelve a probar. En caso de que ocurra de nuevo, significa que el momento no es favorable, y debe abandonarse la predicción por el momento.

El valor total de los tres dados en una tirada asigna el número del mensaje adivinatorio, como los que se muestran en la siguiente lista extraída de fuentes tradicionales:

Tres. Buenas noticias inesperadas, un regalo, el comienzo de una época de suerte.

Cuatro. Decepción, circunstancias desagradables o mala suerte; actuar con precaución.

Cinco. Un deseo cumplido, un extraño que trae la felicidad, una nueva y duradera amistad.

Seis. Pérdidas económicas, amigos o seres queridos deshonestos.

Siete. Reveses, desgracia, escándalo o calumnia; guardar los secretos.

Ocho. Poderosas fuerzas externas; en el camino se presentan la culpabilidad, la justicia o la injusticia.

Nueve. Suerte en el amor o el matrimonio, reconciliación, una boda o algún otro tipo de celebración.

Diez. Un nacimiento, felicidad en el hogar; ascenso en la empresa.

Once. Separación, posible enfermedad, desgracia para el consultante o alguien cercano.

Doce. Buenas noticias, pueden llegar por carta o teléfono; asesorarse antes de dar una respuesta.

Trece. Pesar y tristeza, depresión y problemas.

Catorce. Llega la ayuda de un amigo, nace una nueva amistad o aparece un admirador.

Quince. Precaución; resistir tentaciones deshonestas, evitar disputas y calumnias.

Dieciséis. Movimiento, viajes agradables.

Diecisiete. Alguien provoca un cambio desde la distancia, ocupación, ánimo industrioso.

Dieciocho. El número más afortunado; conlleva éxito, riqueza, progreso y felicidad.

Adivinación a través de los dadosPara revelaciones más específicas acerca del futuro, existe un tercer método que proporciona significados más completos. Es necesario dividir un círculo en doce partes iguales y asignar una letra a cada una de ellas. Cada sección pertenecerá a un aspecto concreto de la vida, como explica la tabla siguiente:

A Año próximo
B Economía
C Viajes
D Aspectos domésticos
E Presente
F Salud
G Amor y matrimonio
H Cuestiones legales
I Estado emocional actual
J Profesión
K Amistad
L Enemigos

De nuevo se utilizan tres dados, pero en este sistema, los puntos no se suman en cada tirada. En su lugar, se conjuga el número que cae en un sector determinado, de modo que se opera solamente con números del uno al seis. Estos son sus significados:

Uno. Aspectos favorables, pero deben relacionarse con el conjunto de la lectura.
Dos. Éxito vinculado a las amistades.
Tres. Los signos favorecen el éxito.
Cuatro. Decepción y dificultades.
Cinco. Indicaciones propicias.
Seis. Inseguridad.

Pongamos por caso que se tiran los tres dados y cae un cuatro en la letra F, un seis en la E, y un dos en la A. La combinación cuatro/F podría significar problemas de salud en perspectiva, por lo que se recomienda una revisión médica. La seis/E retoma el tema, e indica un grado de inseguridad en la vida actual. La combinación de los dos pronósticos refleja que un desmejoramiento en el estado físico es causa de dudas e inseguridad. Pero dos/A augura un desenlace favorable, y predice un año venidero lleno de cosas buenas, al tiempo que recomienda la relación social.

Al igual que la mayoría de técnicas adivinatorias, el lanzamiento de dados permite, e incluso alienta, la lectura de los propios significados en la caída de los cubos. Y, como ocurre generalmente en la predicción, no existe una evidencia empírica que demuestre su precisión. Aun así, hay relatos que autentifican la efectividad de los dados, como cabe esperar de un sistema adivinatorio que precede a su propia historia.

Enviado por el 12 noviembre, 2013. Temática Adivinación. Si así lo desea puede comentar o seguir cualquier opinión respecto al artículo a través de RSS 2.0. O dejar un trackback.
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