El arte de adivinar

Todos los hemos visto más de una vez: en los corredores del metro, ante tambaleantes mesillas plegables en los amplios bulevares, con horas fijas de consulta en bares y pubs, incluso algunos de ellos con gabinetes propios con sus nombres en una placa en la puerta. Extienden sus cartas sobre la mesa, formando cruces, círculos, el signo del infinito, árboles de la vida… Señalan una carta, luego otra, con el ceño fruncido y murmurando para sí mismos. Establecen relaciones de causa y efecto, algunos anotan cosas en pequeñas libretitas. Miran con fijeza a su cliente, que les escucha maravillado. Al final, asienten firmemente con la cabeza. Sí, dicen, el futuro será así.

Antes eran echadoras de cartas, siempre mujeres; ahora sigue habiendo mujeres entre ellos, pero también se les han unido muchos hombres. Y se han especializado. Son los nuevos cartománticos…, los especialistas en el Tarot.

Tarot de Dalí, una auténtica obra de artePorque el Tarot está de moda. En cualquier tienda de recuerdos de cualquier ciudad del mundo podemos encontrar barajas de Tarot de las más distintas especies, desde las más sencillas hasta las más lujosas. Algunas son verdaderas maravillas. Hay incluso auténticas obras de arte, como el Tarot de Dalí, que paga más por su firma, evidentemente, que por su mayor efectividad. Muchos tienen en su casa, junto al dominó, el ajedrez, las cartas españolas e inglesas, su correspondiente baraja de Tarot. La tienen porque es moda. Casi nunca la han utilizado, por supuesto…, si es que la han utilizado alguna vez. Porque el Tarot es un asunto complicado. Es un instrumento cabalístico, extraño, que puede adivinar el futuro, sí, pero, ¿cómo? Muy poca gente lo sabe. Para esto, dicen, están los especialistas.

La interpretación del Tarot no siempre es fácil. Independientemente de la habilidad de la persona que efectúa la lectura, de su mayor o menor concentración y de su capacidad de interpretar correctamente los significados de las cartas y sus posiciones, intervienen muchos otros factores que condicionan la lectura. El estado anímico tanto del lector como del consultante es uno de ellos. Y, muchas veces, las cartas parecen querer negarse a revelar lo que uno les solicita.

Si las cartas parecen no hablar, lo mejor es aplazar la sesión de Tarot para otro díaAsí que no hay que preocuparse demasiado si en un primer intento el Tarot parece fracasar. Si tras una primera distribución de cartas el lector parece no extraer ningún sentido de ellas con respecto a la cuestión formulada por el consultante, puede pedirse a este que baraje de nuevo al tiempo que se concentra más intensamente en su cuestión. Si tras varios intentos las cartas siguen resistiéndose, lo mejor es aplazar la sesión para otro día: no hay aura.

Si las cartas parecen responder pero no encajan exactamente con la cuestión formulada por el consultante, tal vez se debe a que esta no ha sido convenientemente planteada, o quizás en realidad el Tarot esté respondiendo a otra cuestión que preocupa también interiormente al consultante pero que este no ha formulado. No hay que olvidar que el Tarot bucea profundamente en el alma del hombre, y es frecuente que olvide consultas triviales del primer nivel (el práctico) para centrarse en cuestiones más profundas (nivel psíquico y nivel espiritual) que atormentan a la persona que acude en busca de revelación, aunque esta no lo sepa o quiera ignorarlo.

Lo más importante del Tarot no reside en las cartas sino en la comunión cartas-lector-consultanteSea como sea, y se emplee el método que se emplee y con las características que se deseen, conviene saber que lo más importante del Tarot no reside en las cartas en sí, sino en la comunión que se produce (o debe producirse) entre cartas, lector y consultante. Para muchos, la lectura del Tarot no es más que pura charlatanería; de hecho, muchas veces lo es; sin embargo, un método de adivinación que viene de tan antiguo, ha dado origen a tanta literatura, y se sigue practicando de una forma tan extensa en todo el mundo, tiene que ser evidentemente algo más que embaucamiento.

Quizá lo único de lo que deba lamentarse uno es que, en nuestros tiempos actuales, dominados por el materialismo, el Tarot se haya convertido en general en un método de adivinación únicamente material, de averiguar nuestro futuro con respecto a las cosas terrenales. El Tarot ha sido siempre algo más que eso… mucho más. Presenta la posibilidad de establecer una relación entre el hombre y el cosmos. Si alguna vez acudimos a que “se nos lea el Tarot”, no nos limitemos tan solo al primer nivel de lectura. Exijámosle al lector que hayamos escogido que vaya más allá, que suba un poco más arriba, y que ahonde en lo más profundo de nosotros. ¿O acaso todo se reduce a que en el fondo tenemos miedo de lo que pueda descubrir allí?

Enviado por el 7 noviembre, 2013. Temática Lecturas. Si así lo desea puede comentar o seguir cualquier opinión respecto al artículo a través de RSS 2.0. O dejar un trackback.
No sólo Tarot

Un comentario en El arte de adivinar

  1. El Tarot puede ayudarnos a profundizar más en nosotros mismos y en los demás. A medida que aprendemos más sobre los secretos de los Arcanos empezamos a ver como sueños y acontecimientos se enlazan entre sí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


nueve − = 6

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Diccionario (e interpretación) de los sueños