El Ermitaño

Simboliza, por encima de todo, la renuncia. Incluso a la propia identidad para dedicarse a la búsqueda de la verdad y de los más altos ideales del mundo espiritual. La vida del ermitaño es un ejemplo de virtudes y de fuerza de voluntad al dejar atrás aquellas satisfacciones mundanas que tanto nos atraen para centrarse, única y exclusivamente, en el área del pensamiento y la meditación, así como el afán de consagrarse por entero a la humildad que hace grandes a los hombres. También se relaciona este naipe con la sabiduría de Hermes Trismegisto y con Diógenes, el erudito griego que vivía dentro de un tonel y recorría las calles con un candil encendido (como puede comprobarse en la carta que representa a El Ermitaño), diciendo: “Busco un hombre”.

El ErmitañoCuando este arcano aparece cabeza arriba manifiesta prudencia, cautela, paciencia, espíritu de sacrificio, lentitud, calma, ponderación, estudio, circunspección, espiritualidad, iniciación, oración, búsqueda de los más excelsos valores, persecución contumaz de la verdad, conocimiento, solitud, celibato, abnegación, entrega, y todo aquello que se relaciona con la tradicional soledad del ermitaño o eremita.

El ErmitañoSe trata de un naipe positivo en grado sumo para todo aquello que hace referencia a los estudios, la meditación y la reflexión. Representa a los religiosos de cualquier índole o confesión, investigadores, psicólogos, parapsicólogos, estudiosos y espiritualistas. Es la madurez interior a través del pensamiento, el estudio y el aislamiento.

Cuando este arcano aparece cabeza abajo, se está refiriendo a una total inversión de sus poderes benéficos y anuncia avaricia, fanatismo religioso, beaturronería, oídos sordos a consejos sensatos, despilfarro, imprudencias en cualquier área de la vida, carencia de sentido común, pérdidas monetarias, desilusiones a causa de la vehemencia o precipitación, falta de sociabilidad y ausencia de raciocinio para captar la realidad.

Desde la vertiente sexual advierte de celibato, soltería, renuncia a la sexualidad, incapacidad para relacionarse carnalmente con elementos del otro sexo, masturbación, sigilo y temor en las aproximaciones físicas y rechazo de lo mundano en aras de lo espiritual.

Enviado por el 22 enero, 2014. Temática El Ermitaño. Si así lo desea puede comentar o seguir cualquier opinión respecto al artículo a través de RSS 2.0. O dejar un trackback.
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Diccionario (e interpretación) de los sueños