El paraíso perdido

Miles de años después de que, según parece, se hundiera en las frías y oscuras aguas del océano Atlántico, el continente de la Atlántida continúa siendo uno de los enigmas más sorprendentes de la historia. Si es cierto que existió, la Atlántida fue una civilización como no ha habido nunca otra igual. Sin embargo, sus historiadores dicen que desapareció en menos de un día sin dejar ningún rastro.

Las únicas noticias de la grandeza y decadencia de esta isla provienen del filósofo griego Platón, que vivió en el siglo IV a. C. Según la descripción de Platón, la Atlántida era un país en el que sus agricultores crearon bellos jardines de flores donde habitaban animales e incluso “familias de elefantes”. En la capital había innumerables mansiones cuya grandeza solamente superaban el palacio real y el templo construido en honor de Poseidón. Así, rodeados de animales salvajes que nada temían de los seres humanos, los atlantes disfrutaban de un clima suave y de una vida de ocio paseando entre los jardines de esas grandes mansiones. Pero ni el oro ni la gloria pudieron salvar a los atlantes de sí mismos. Su materialismo, escribió Platón, ofendió profundamente a los dioses y su civilización fue condenada a desaparecer de un modo rápido y espectacular.

La Atlántida ha sido relacionada con otros lugares misteriosos, como las pirámides de Egipto y las piedras de Stonehenge. A diferencia de estos monumentos, sin embargo, la isla que describe Platón no es más tangible que la memoria o los sueños. Pero mucha gente cree que los tesoros de plata, cobre y oro del continente hundido aún relucen en el fondo del mar a la espera de que alguien los encuentre. Algún valiente aventurero rescatará quizás algún día las legendarias tablas de oro en las que están grabadas las leyes del paraíso terrenal.

Una ciudad de incomparable esplendor
El interior de la ciudad de la Atlántida tenía forma de anilloEntre las innumerables maravillas de la Atlántida de Platón se encuentra el recinto del palacio. Construido sobre una colina en el centro de la capital y rodeado por tres canales, los edificios que forman la residencia real comunican con un patio donde se halla el templo de Poseidón. El complejo fue erigido por Atlas, hijo mayor de Poseidón y el primer gran rey de la Atlántida. Pero los soberanos que le sucedieron en el trono no se contentaron con dejar el palacio como lo encontraron. “Cada rey que habitaba el palacio -escribió Platón- añadía más motivos decorativos, superando a los reyes anteriores, hasta que lo convirtieron en una residencia asombrosa por su magnitud y la belleza de su arte”.

El recinto del palacioLos visitantes del palacio entraban por una larga avenida que atravesaba los tres canales, cruzando porticones que abrían tres murallas, una de estaño, una de latón y otra de cobre que “relucía como el fuego” situada más al interior. Entre los límites de estas brillantes paredes se hallaban las residencias de la aristocracia: mansiones de piedras blancas, negras y rojas del propio país. Es imposible describir con palabras la grandeza que imperaba por todas partes. “La riqueza que poseían -escribe Platón acerca de los monarcas de la Atlántida- era tan inmensa que nunca se ha visto ni se verá nada igual en ninguna casa real”.

Sabiduría, más allá de la mortalidad
El centro espiritual de la Atlántida era el templo de Poseidón, un magnífico edificio situado en el corazón del recinto del palacio. Aquí, los gobernantes del continente se reunían para elaborar las leyes.

El templo era una prueba deslumbrante de la habilidad con que los atlantes trabajaban el metal. Rodeado por una pared de oro, el exterior del edificio estaba, según Platón, “cubierto de plata, excepto los pináculos, que estaban cubiertos de oro. En el interior, el techo era de marfil con incrustaciones de oro, plata y cobre, y las paredes, las columnas y el suelo estaban cubiertos de cobre”. Una inmensa estatua de Poseidón conduciendo seis corceles alados, con relucientes ninfas marinas en la base, dominaba la sala central del templo.

Sala central del temploEl gran rey de la Atlántida y sus nueve hermanos, príncipes de las otras nueve provincias, se reunían cada cinco o seis años en esta impresionante sala. Después de sacrificar un toro y de ofrecerlo a los dioses, los gobernantes, vestidos con túnicas oscuras, se reunían alrededor de las brasas y discutían las leyes, que escribían en unas tablas de oro. Sabiamente gobernado, el pueblo de la Atlántida vivía en armonía. “Durante muchas generaciones -escribió Platón- fueron personas amables y sensatas, de corazón noble y generoso”.

El día del terrible castigo
Zeus, rey de los dioses, castigó de un modo inimaginable a los atlantesCuando la Atlántida alcanzó su máximo esplendor, 9.200 años antes de Platón, la isla imperial dominaba la mayor parte del Mediterráneo. “En aquella época -afirmaba Platón- parecían inmensamente justos y piadosos. Sin embargo, la ambición y el deseo de poder de los atlantes no tenía limites”.

Buscadores de la Atlántida han creído encontrar pruebas de la isla en numerosos lugaresLa lujuria se apoderó de ellos. El deseo de riqueza empezó a tener más valor que la bondad. “La divinidad que poseían era una llama cada vez más débil que se iba extinguiendo”, decía Platón. Los atlantes, “incapaces de soportar el peso de sus posesiones”, perdieron la virtud. Se dedicaron entonces a recoger armas para conquistar Atenas y los territorios del este.

Pero Zeus, rey de los dioses, descargó su rabia y los castigó de un modo inimaginable. “Se sucedieron terremotos e inundaciones espantosos -escribió Platón- hasta que un terrible día la isla de la Atlántida fue tragada por el mar y desapareció”. Platón duda de que pueda encontrarse ningún vestigio de la isla perdida. “El océano es un lugar impenetrable e infranqueable”, escribió.

Enviado por el 17 noviembre, 2013. Temática Enigmas. Si así lo desea puede comentar o seguir cualquier opinión respecto al artículo a través de RSS 2.0. O dejar un trackback.
No sólo Tarot

Un comentario en El paraíso perdido

  1. ¿Un reino tragado por el agua o un paraíso perdido para siempre? El mito de la Atlántida, una civilización grandiosa que desapareció de manera súbita, es fascinante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


5 + = doce

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Diccionario (e interpretación) de los sueños