La estrella de Belén

Se dice que uno de los sucesos más trascendentes de la historia de la cristiandad, el nacimiento de Jesús, había sido anunciado por un fenómeno cósmico: la aparición de la estrella de los Reyes Magos, o la estrella de Belén.

Durante mucho tiempo considerada puramente milagrosa, esta aparición en el cielo de Judea ha sido autentificada desde entonces por los astrónomos, aunque los detalles del episodio histórico sean imprecisos.

La estrella, los magos, Herodes
Según el relato de los Evangelios, los tres magos venidos de Oriente se presentan ante Herodes en su palacio de Jerusalén. Dicen que vienen a ver al Mesías, cuyo nacimiento es revelado por una estrella en Belén, según anunció antiguamente el profeta Miqueas. Obsesionado por los complots y temiendo que este Rey-Mesías fuera un peligroso rival, Herodes pide a los Magos que le informen cuando hayan encontrado a la persona que buscan. Pero los visitantes, sospechando de Herodes, toman otro camino después de haber encontrado a Jesús. Al desbaratarse su trampa, Herodes hace asesinar a todos los niños menores de dos años que viven en Belén. (En 2008 un equipo de arqueólogos de la Universidad hebrea de Jerusalén, en unas excavaciones, descubrieron centenares de cadáveres de niños del siglo primero, con edades comprendidas entre los 0 y los 2 años, coincidente con la matanza de Herodes.) Sin embargo, sus esbirros no pueden matar a Jesús, porque María y José huyen con él a Egipto.

Guiados por una estrella…
“(…) Los Magos llegaron diciendo: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle”. (Mateo 2.2)

Esta noticia alarmó a Herodes que apuró a los sirvientes para que se acercaran a los Magos. (…) Luego los interrogó diciéndoles: “¿Qué señal vieron con respecto al recién nacido?”. Y los Magos respondieron: “Vimos una estrella gigante entre las demás constelaciones, tan sorprendente que las superaba a todas. De este modo comprendimos que había nacido un rey en Israel y vinimos a adorarlo”.

Herodes les dice: “Id allá (a Belén), y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore”. (Mateo 2.8) “Los Magos partieron. Y el astro que habían visto en Oriente los condujo hasta que llegaron a la gruta y se detuvo sobre la cabeza del niño”. (Evangelios apócrifos)

Fecha histórica y astronómica
La matanza de los niños que menciona la Biblia, donde Herodes mismo aparece como asesino, según la visión de Guido Reni¿Cuándo ocurrieron estos hechos? Un primer indicio histórico demuestra que no fue en el año 0 de acuerdo a la tradición, que fija ahí el punto de partida del calendario cristiano. En efecto, Herodes el Grande murió el año 4 antes de nuestra era. Por otra parte, poseemos antecedentes históricamente fiables gracias al escritor Macrobio (hacia el año 400) que parece estar bien informado acerca del reinado del emperador Augusto, contemporáneo de Herodes, el hombre de paja de los romanos en Palestina. Todo parece indicar que el episodio de la masacre de los niños de Belén tuvo lugar hacia el año 7 antes de nuestra era.

De la infancia de Jesús, sólo se sabe por los evangelios de San Mateo y San Lucas, e incluso ambos difieren. El de San Mateo es más amplio en este sentido. En verdad, el hecho de desconocer en cierta manera lo que fue la estrella de Belén está evidentemente vinculado a la fecha del nacimiento de Cristo, pero esta es la gran duda que queda por resolver: ¿cuándo nació Jesús? Lo cierto es que no nació en el año 0. Nuestras fechas están equivocadas y no se corresponden con la del nacimiento de Jesús, y lo peor es que ningún estudioso se atreve a dar una fecha concreta y ya poco se puede hacer a estas alturas.

Los Evangelios enmarcan el nacimiento de Jesús en el momento que el emperador César Augusto ordena un censo de población, esto ocurre entre los años 8 y 6 a. C. “Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada”. Lc 2,1-6.

El cuadro ‘Adoración de los Reyes Magos’, de Giotto. Obsérvese el cometa en la parte superior de la pinturaDurante siglos, los astrónomos han intentado establecer la realidad de la estrella de Belén. La primera idea que surge es la de un cometa, cuerpo celeste que es asociado generalmente a los grandes sucesos históricos. Sin embargo, ninguno de los cometas conocidos de nuestros días (todos siguen una trayectoria regular alrededor del Sol) pudo ser visto en esa época, aunque podamos admitir que el eventual cometa haya desaparecido desde entonces. Esta idea viene sugerida por la usual representación de la Estrella como un objeto cometario. Sin embargo, esta representación es relativamente reciente (procede de la Edad Media). En su cuadro ‘La adoración de los Reyes’, Giotto se inspiró para representar a la Estrella en el paso del Halley de 1301, en la época en que realizó la pintura. Pero, de hecho, no hay ningún registro conocido en ninguna civilización antigua del paso de un cometa brillante hacia los años 7-6 a. C. Sí que está narrado (por astrónomos chinos) el paso del Halley en el 12 a. C., unos cinco o seis años antes del nacimiento de Jesús, demasiado pronto para poder ser asociado con la Estrella de los Magos.

Más tarde, se pensó en una nova o una supernova, es decir, estrellas que explotan volviéndose muy brillantes en el cielo. Gracias a los grandes astrónomos asiáticos de la Antigüedad, sabemos que no se apreció ninguna nova o supernova en la época que nos interesa: las más cercanas datan del año 184 a. C. y del 123 d. C. La única teoría que aún es viable es enunciada por Kepler en 1606.

Según su opinión, la estrella de Belén es el recuerdo de una triple conjunción de Júpiter y de Saturno en el signo Piscis, lo que significa que ambos planetas se encontraron tres veces alineados con respecto a la Tierra y podían apreciarse en la constelación de Piscis como un punto muy brillante. Si el alineamiento simple es un fenómeno relativamente normal, la triple conjunción es muy rara. Es posible calcularla en el pasado y determinar que en los últimos 4.000 años se ha producido en la constelación de Piscis sólo en el año 860 y en… el año 7 a. C., es decir, aproximadamente el 12 de abril, el 3 de octubre y el 4 de diciembre de ese año.

Los magos interpretarían este hecho como: un gran rey (Júpiter) de Justicia (Saturno) nace entre los judíos (Piscis). El símbolo de los peces (Piscis) está asociado a la simbología antigua del cristianismo y algunos estudiosos del tema indican que proviene precisamente de la posición de Júpiter y Saturno en dicha constelación, incluso se ha llegado a relacionar con el nacimiento del pescador, de Jesús.

Se esperaba la llegada del Mesías, según los profetas, y estos signos indicaban que el hecho estaba ocurriendo, al menos para los Magos de Oriente. Júpiter es el dios principal y Saturno su padre. ¿Qué acontecimiento más grande se podía pedir para el nacimiento del Mesías? Y no una sola vez confluyeron los planetas, sino tres. Reyes, dioses y pescadores, una simbología concordante con la aparición de una gran figura, al menos para aquellos que esperaban al Mesías.

“Después de oír al rey Herodes, ellos (los Magos) partieron. La estrella que habían visto en el este iba delante de ellos, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño”. (Mateo 2.9) El planeta Júpiter se desplazó lentamente hacia el este en el año 7 a. C., iba delante de los Magos, hasta que se detuvo y al poco comenzó su camino hacia el oeste. No es necesario entender al pie de la letra que los Magos siguieron a los planetas Júpiter y Saturno, ya que se desplazan muy lentamente en el cielo, y tal vez, ese acontecimiento fue lo suficientemente grande para los Magos, como para desplazarse hasta Belén y preguntar por el nacimiento del Mesías.

En 1925 se encontró una tablilla de arcilla a 100 km de Babilonia, con caracteres cuneiformes, que habla de la conjunción triple entre Júpiter y Saturno, así que fue visible en toda aquella zona. Dicha conjunción planetaria o acercamiento entre los dos grandes planetas, es posible reproducirla hoy con programas informáticos de astronomía. La tablilla está en el museo estatal de Berlín. Los Magos conocían que un acontecimiento astronómico se repetiría por tres veces durante varios meses. Probablemente partieron de oriente cuando el fenómeno comenzó, llegando a Belén, cuando este concluyó. El viaje que realizaron duró varios meses. Hubo otras conjunciones planetarias en los años 5, 3 y 2 a. C. Aunque estas están algo lejos de la fecha del nacimiento de Cristo que se estima, como se ha dicho, en el 7 al 6 a. C.

Incluso la Luna en fase creciente hizo su aparición muy próxima y bajo los planetas Júpiter y Saturno el día 2 de noviembre del año 7 a. C. Un acontecimiento prácticamente único. El 25 de febrero del año 6 a. C. otro fenómeno celeste tuvo lugar: Júpiter y Saturno estaban muy próximos, aún menos que en el año 7 a. C., pero un tercer planeta brillante, Marte, se colocó justo entre ellos. El astrónomo Kepler, que descubrió las leyes del movimiento de los planetas, observó este fenómeno entre el 19 y el 24 de diciembre de 1603 con los planetas en conjunción: Júpiter, Saturno, Mercurio y tras numerosos cálculos, llegó a la conclusión de que se repetía cada 805 años y que había sucedido entre los años 7 al 6 a. C. con los planetas gigantes, aunque en aquella ocasión Júpiter sólo pasó una vez cerca de Saturno y no tres veces como la del año 7 a. C. Por lo que sin duda tuvo que ser un acontecimiento maravilloso y rarísimo en el cielo.

¿Quiénes fueron los Reyes Magos?
Mosaico de la iglesia de san Apolonio en Rávena que muestra a los tres Magos siguiendo la estrella de BelénFuera lo que fuese la estrella de Belén, tuvo que ser un acontecimiento resplandeciente para despertar el interés de los Magos, pero no tanto para el resto de ciudadanos. San Mateo es el único que habla de ellos, y no le da el título de reyes, ni nombres propios, ni el número de los mismos. De hecho hay evangelios apócrifos que refieren a cuatro, cuarenta o incluso más magos. El título de reyes se les otorga en el siglo III. En el siglo IV los teólogos Orígenes y Tertuliano hablan de tres magos y en el siglo VIII se nombran a Melchor, Gaspar y Baltasar. Los magos eran sabios y hombres de ciencia que conocían el cielo y los hechos celestes que podían ocurrir en el futuro. Interpretaban la simbología que representaba que un planeta estuviera próximo a otro o entrara y saliera de una constelación de estrellas. Eran también, pues, astrólogos. Los Magos eran representantes de los tres continentes conocidos en aquella época; Asia, África y Europa. Fueron representantes de todo el mundo conocido. En el Libro de los Salmos se lee:

Que se inclinen ante él las tribus del desierto, y sus enemigos muerdan el polvo. Salmo 72:9

Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos. Salmo 72:10

Que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones. Salmo 72:11

Los magos eran sabios y hombres de ciencia que conocían el cielo y los hechos celestes que podían ocurrir en el futuroLas diferentes caracterizaciones de los Reyes son de aparición tardía. En un principio, las tres figuras presentaban rasgos similares y resulta difícil determinar el momento exacto en que uno de ellos se convirtió en un anciano con barba blanca y los otros dos en un hombre de pelo claro y un negro. De cualquier modo, a partir del siglo XV se encuentran en la iconografía estos tres perfiles ya claramente definidos. También tiene raíz medieval la tradición que afirma que los restos mortales de Melchor, Gaspar y Baltasar se conservan en la Catedral de Colonia.

En la búsqueda del Mesías
La estrella de Belén de Edward Burne-Jones, que representa la adoración de los Reyes con un ángel sosteniendo la estrella de BelénTanto la astronomía como la historia tienden a confirmar que la estrella de Belén, lejos de ser un artificio destinado a reforzar una tradición religiosa, constituye realmente un fenómeno auténtico. Podemos interpretar entonces las descripciones de los textos sagrados: unos astrólogos judíos de Babilonia, después de haber observado la primera conjunción cerca del 12 de abril del año 7 (al comienzo nada indica que se trate de reyes y la observación astronómica está comprobada por una inscripción cuneiforme), luego nuevamente alrededor del 3 de octubre, ven en ella la señal de la tan esperada venida del Mesías para expulsar a los invasores extranjeros de Palestina. Parten y llegan a Jerusalén hacia fines del mes de noviembre.

La tercera conjunción confirma su convicción y salen cerca del 4 de diciembre por la noche hacia Belén, a ocho kilómetros al sur de Jerusalén, “guiados” por el gran punto que brilla frente a ellos al caer la noche. Encontrar el pesebre de Jesús en una localidad tan pequeña ya no es cuestión difícil. Sin embargo, los textos sagrados precisan que la Estrella señaló esa aldea. Algunos autores ven ahí un efecto literario destinado a insistir sobre el aspecto divino del episodio y otros, la intervención de la inspiración de Dios sobre los Magos cuando estos llegan a Belén. Un punto que no será probablemente nunca aclarado.

Enviado por el 6 marzo, 2014. Temática Religión. Si así lo desea puede comentar o seguir cualquier opinión respecto al artículo a través de RSS 2.0. O dejar un trackback.
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