Sanadores y médicos

La medicina científica, que empezó a ganar terreno en el siglo XVIII, se convirtió en el principal modo de curación dentro del mundo occidental industrializado a mediados del siglo XIX, caracterizándose por prestar una atención mínima a los métodos alternativos de curación. Médicos de diversas generaciones que habían sido adiestrados para ser una especie de mecánicos especializados del cuerpo humano y que entendían la enfermedad como una simple avería dentro del funcionamiento de un motor bien ajustado, fueron incapaces de hallar una explicación racional para las curaciones efectuadas mediante otros sistemas. Se mostraron comprensiblemente preocupados viendo que estas técnicas poco ortodoxas raramente eran examinadas, cuantificadas o valoradas de una forma empírica. De esta manera, médicos y científicos se vieron obligados a negar las reivindicaciones de los que aprobaban las técnicas de curación alternativas y a denigrar a sus practicantes. Todo ello, a pesar de que muchos de estos médicos y científicos sabían por propia experiencia que los pacientes y las enfermedades no siempre se comportan de una manera exacta a como debería ser según indican los libros de texto.

AcupunturaNo obstante, a principios del siglo XX, los descubrimientos, primero en psicología y luego en neurología, bioquímica e inmunología -todos comprobables científicamente-, empezaron a arrojar nueva luz sobre la naturaleza de la salud y de la enfermedad. Nuevas investigaciones demostraron que los problemas emocionales crónicos pueden manifestarse, a veces, en dolencias de tipo físico. Enfermedades específicas como la artritis reumatoide o la hipertensión arterial pueden ser debidas al estrés. El pulso y el estado del corazón pueden ser manipulados a través de un esfuerzo consciente mediante un proceso de biofeedback. Algunos tratamientos, como el masaje y la acupuntura, pueden, en ocasiones, obtener soluciones terapéuticas específicas. El dolor puede ser controlado no sólo mediante la propia predisposición de uno mismo (hecho asombroso por su propia naturaleza), sino también a través de ciertos agentes químicos llamados endorfinas, que son secretadas en momentos de estrés o excitación. Los placebos pueden ser tan efectivos como las medicinas que imitan. Y así un largo etcétera. Parecía conveniente alguna forma de reconciliación entre sanadores y médicos. Pero a pesar de su creciente reconocimiento de la forma de salud basada en la conexión cuerpo-mente-espíritu y de los esfuerzos de algunos médicos por considerar estos tres factores en sus tratamientos, la institución médica permanecía escéptica.

Los placebos pueden ser tan efectivos como las medicinas que imitanLos científicos exponen determinados razonamientos para justificar el éxito aparente de las terapias alternativas. Muchas enfermedades están autodelimitadas por su propia naturaleza y con la intervención del médico o del sanador, o sin ella, se curarán con las propias defensas del organismo. Otras enfermedades pueden atravesar períodos de remisión espontánea, permaneciendo latentes durante un tiempo y confundiendo a quienes predicen su curso de desarrollo habitual de acuerdo con las estadísticas. También hacen mención de las enfermedades psicosomáticas, originadas en la mente pero manifestadas en el cuerpo, y que pueden desaparecer con un simple cambio de predisposición del paciente.

De este modo se traza una línea conceptual divisoria entre la medicina occidental y las terapias alternativas. La medicina exige pruebas científicas de las prácticas alternativas, mientras que los acupuntores, naturistas y sanadores que utilizan el estado de trance, muestran sus aparentemente exitosas curaciones como pruebas suficientes.

Enviado por el 4 diciembre, 2013. Temática Salud. Si así lo desea puede comentar o seguir cualquier opinión respecto al artículo a través de RSS 2.0. O dejar un trackback.
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